A veces me pregunto, ¿quién es el que mueve las piezas de este tablero? ¿Qué sucede cuando algo cae, cuando algo perece, cuando algo altera su valor de forma tal que nada vuelve a ser igual?
Las calles vacías, la noche cerrada, la luna elevándose majestuosamente sobre el mar… todo ha influido en estas líneas…
Damos un paso, intentamos seguir un camino que creemos existe, y de hecho en nuestra mente está, pero sólo por una razón… en nuestro afán de avanzar, en nuestra prisa por caminar en esta etapa que llamamos vida, intentamos planear todo de antemano… intentamos controlar todo lo que nos rodea, incluyendo nuestro camino…
Ciertamente la vida nos demuestra día a día que no existe un camino, que si avanzamos es porque está en nuestra naturaleza… nadie jamás se pregunta por qué nos planteamos un objetivo… todos asumen que la respuesta es ‘porque hay que progresar’…
Yo pregunto, ¿qué es progresar?
¿Progresar será aprender, sumar kilómetros en nuestro andar, conseguir un mejor puesto, elevarse espiritualmente, comprender los misterios del universo, estar un paso más cerca de una deidad, tener casa propia, familia unida, ‘vida prospera’?
No lo se.
Progreso, palabra extraña para mi… el diccionario lo dice claramente… acción de ir hacia adelante.
Otra molesta pregunta, exactamente, ¿hacia dónde es ‘adelante’?
El caminar cotidiano nos envuelve en la peligrosa ilusión de que adelante es hacia donde todos vamos. La masa mayoritaria nos guía, querámoslo o no. Si alguien desafía esa dirección impuesta a la fuerza, es seguro que no será visto con buenos ojos.
Pensemos un poco. Las grandes mentes de todos los tiempos, ¿por qué han llegado tan lejos? Porque patearon el tablero, comenzaron una idea totalmente nueva y propia de sus respectivos campos. Es así que hoy existe la relatividad (que es ya una teoría obsoleta, por cierto), es así que uno de los teléfonos más vendidos del mercado tiene características que parecieran de otro universo… es así que día a día algo nuevo y grande ocurre, pero no es advertido, no sale a la luz…
Pensemos un poco más… física nuclear. Si hay un campo de la ciencia que se modificó casi año a año, es el estudio de los átomos, correspondiente tanto a química como a física. Cientos de modelos, teorías, especulaciones, y hoy existen partículas que tienen como deber natural moverse más rápido que la velocidad de la luz…
¿Quién está equivocado? ¿Quién tiene la razón? Nadie. Absolutamente nadie. Eso es justamente lo que no podemos ver.
La gran masa social nos exige ‘avanzar’ en una dirección. Alguien patea el tablero, alguien hace temblar los cimientos de la historia, y repentinamente ese camino social cambia, y lo que solía ser descabellado ahora es ley, ahora es norma, y es cotidiano.
Si el día de hoy se aislara un individuo perteneciente a la juventud, y se lo estudiara, en un ambiente que es natural para el ser humano, o debería serlo… si tan solo se lo deja unos días en el campo, aislado de toda tecnología, existirían dos opciones. Enloquecería, o moriría. O ambas.
Entendamos algo, nadie es dueño de la verdad. No hay una dirección que seguir. No existe el progreso.
El tiempo pasa, cada vez temo más mi futuro, y esto se contradice con todo lo que escribí hasta el párrafo anterior. Y está bien, porque soy humano, está en mi naturaleza contradecirme, y escapa de mi razón el total de la verdad.
Pobre de aquel que lea estas líneas y esté totalmente de acuerdo. Pobre de aquel que no tenga una sola queja acerca de lo que he escrito, no solo de este texto, sino de todo lo que he escrito y escribiré.
Pensar, ejercitar la facultad del espíritu de concebir, razonar o inferir… solo pensar…
Abrir los ojos, cerrándolos al mundo… mirar más hacia adentro, menos a lo que nos rodea… dejar de lado todo prejuicio… respetar.
Valores y virtudes que de a poco se pierden… pero mientras exista alguien dispuesto a decirlo, sobreviven… ojalá que sobrevivan mucho tiempo más, ojalá que esta crisis de razón que se avecina no destruya todo lo logrado… ojalá todo sobreviva, y todos opinen como solían hacerlo…
Purple Fireball
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