Reinaba la ilusión, todo era mágico, especial, distinto… Las nubes eran viles villanas que se camuflaban con la forma de lo primero que pasaba por mi cabeza, ya sea dragón, conejo, cabezas, manos, todo era posible…
Solía sentarme bajo mi árbol… era mi reino… nadie entraba, nadie lo conocía mejor que yo, e4ra mi castillo… sus ramas eran torres, sus asientos, balcones imponentes…
Solía pararme en la torre más alta, desafiar al viento, sentirlo en mi cara, y solo eso hacia que ese día valiera la pena…
Solía pararme tras mi puesto de vigilancia, un arbusto… y cuando pasara el 148, corría, huía de esa bestia feroz ansiosa por devorarme, esa nave infernal cargada de cañones que me apuntaban… y reía… qué feliz que era…
Solía subirme a mi nogal, inventar con sogas escaleras que nunca sirvieron, vías aéreas que siempre terminaban en el suelo, con mis rodillas lastimadas… y aun así valía la pena, y lo intentaba de nuevo…
Solía andar por mi circuito de bicicleta… saltar lo más que podía en el camino, estrellarme contra el limpiatubos, levantarme y saltar otra vez…
Solía llamar a mi primo, jugar a la bolita en nuestra cancha, pedirle que me enseñe a hacer jueguito con la pelota… jugar a la mancha, comer sus sándwiches de lechuga, sacar yuyos para sus pájaros, pedirle que se suba al tilo, solo para verlo…
Solía llorar, pensar en ella… pensar en por qué me había dejado solo… pasaba horas tratando de entender… Solía querer a mis padres, amarlos de verdad… abrazarlos, besarlos, sin que me importe su ocupación, sin pensar que algún día todo iba a cambiar…
Solía ser feliz, hasta que entendí la realidad… salí de mi ‘hermosa’ burbuja, e ingresé en la sociedad… y ya era muy tarde, no hubo tiempo de pensarlo dos veces, no hubo vuelta atrás…
Todos mis juegos poco a poco fueron reemplazados por estudios… debía dar el ejemplo, aún no se de qué, pero debía serlo porque así debía ser… nadie me explicó por qué…
Toda la imaginación, la fantasía, se reemplazó por fórmulas, ecuaciones, gráficos…
Pasó tanto tiempo ya, que llegó a gustarme… pero tal vez fue porque lentamente me olvidé de lo que significa ser feliz de verdad…
Entendí el error de ella, aún no el de él… me alejé de mis padres, me aislé, pero no fue como la primera vez… no había fantasía, juegos... era… es todo oscuro... aún no logro salir…
Y añoro esos tiempos, esa felicidad, esa ingenuidad, esa vida… aunque sé que nunca volverá… como tampoco ella…
Purple Fireball...
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