Retumbaba en mi cuarto el chillido del despertador, hora de levantarse… Luz enceguecedora contra mis ojos batalla para no dejarme ver… Mis ojos vencen… Mas ahora la batalla es contra mi pereza. La muy desgraciada es buena oponente...
Aún en ese territorio perdido entre el sueño y la realidad , a tientas logro abrirme paso hasta el pasillo, y al humedecerse con salvadora agua fría mi rostro, pierde estrepitosamente la pereza en la cotidiana batalla matutina…
Desayuno solitario, mis pensamiento aún lejanos de este mundo. Tostadas, galletas, mate cocido, tal vez café… Una brisa atrevida se cuela bajo la puerta y prepotentemente sopla en mi rostro…
Manotazo al placard. Asalto express en el cual pierde el banco de telas no mas de dos prendas, un jean y un cinturón…
Se abre la puerta al mundo… la brisa atrevida y metiche fue solo un aviso; el viento deshace todo lo ganado en mi ancestral batalla con mi pelo… El rey Peine llora la pérdida de su dominio sobre cientos de cabellos rebeldes sublevados por el viento…
Ya en la esquina aguardo al acecho esa fiera que monto diariamente… Aguardo en silencio, tarjeta en mano, listo para abordarla una vez mas…
Se ve su amarillo cuerpo doblar en la esquina… aguardo el momento justo y salto…
Mi tarjeta hace lo suyo y comienza un viaje de locura, violencia y música…
En esta excepcional y diaria doma me acompañan Hendrix, Page, Blackmore, Lennon, Paul, Ringo, Harris, un par de guitarras locas más, y Juan Pablo Barsky…
Decenas de domadores, algunos con tarjetas, otros con monedas, intentan asirse de forma efectiva a la bestia desenfrenada, imponente…
Cada tanto esta abre sus fauces y vomita algunos de los que la desafiaron, pero yo resisto, casi hasta el final…
Como en un trance hipnótico, salgo por las fauces de la bestia, sólo para intentar domar una segunda, mas tranquilo esta vez…
Sus ojos naranjas resplandecen frente a mi… el frio me despierta, ingreso a sus fauces, mas tranquilo esta vez…
Un paredón blanco garabateado con nombres conocidos y respetados (algunos) en la sociedad, me indica que es tiempo de continuar…
La basura se acumula, gurreros armados hasta los dientes con mangueras y escobas les brindan batalla…
Avanzo por este campo de lucha, esquivando hordas de lechuga, cáscaras de huevo, diarios, engrudo casero y demás guerreros del basural, y la vengadora agua que avanza triunfante…
Un control requiere mi identificación, se me permite el acceso a este edificio…
Es aquí donde mi ficción muere, y nacen las normas… los hechos…
Y no ha mas bestias, son colectivos… No hay batallas, se llama alumbrado, barrido y limpieza… No hay brisas prepotentes, es un viento de mierda…
Y se termina mi mundo. Pero siempre hay esperanza…
Llegará el día en que mis mañanas no sean irreales… seré uno mas del montón, pero siempre tendré mis momentos, esos en los cuales me pierdo, me escapo, vuelo…
SOY QUIEN SOY, Y NO QUIEN QUIEREN QUE SEA…
Purple Fireball
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